...O las emociones haciendo de las suyas bajo el puente

Saturday, June 17, 2006


¡Ya está aquí!


Pedro Díaz G.

SYDNEY.- Han pasado más de tres meses de que abandonó la mítica ciudad de Atenas, Grecia.

Es la antorcha... Símbolo olímpico. Flama que reúne misticismos, conjunta voltuntades. Se venera como a un Dios.

Sí. Algo de divino tiene esta contemplación al éxtasis.

La antorcha penetra oficialmente en Sydney por el barrio Watherfall, el más sureño del territorio. El convoy es apenas mundano. Su espíritu y lo que produce verla, mucho tiene de emoción, de triunfo. No la apagó un extinguidor. No desvaneció en la nieve. Ningún océano, paredes de coral, pudo con ella. Y ya está aquí, a donde pertenecerá por el momento. Continúa su ya extenuante andar, y se yergue majestuosa, la llama de la vida.

Todos han querido un trozo de esa magia... Y ya casi termina la espera.

Sólo faltan cuatro días para la inauguración de los Juegos Olímpicos.

Y la antorcha, uno de sus símbolos más preciados, calienta ya el espíritu de los habitantes de la mayor ciudad australiana.

Sí, ya descansa el símbolo olímpico, que fue encendido en el Monte Olimpia, en Grecia, y que tocó tierra australiana el 8 de junio en Uluru (Ayers Rock).

Parpadea ya la llama inmortal, que sufrió dos ataques en los últimos días, y ayer un nuevo intento de robo.

Y ante la andanada de agresiones, promete el alcalde de la ciudad, Frank Sartor: Vamos a estar especialmente atentos.

La antorcha. Esa que danza, gira, se menea. La que, caramba, son las 15:30 y entra, por fin, a Sydney.



Septiembre, 2000


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