...O las emociones haciendo de las suyas bajo el puente

Wednesday, May 31, 2006


Fallaron en los servicios

En Bondi, la antítesis de playa

La dupla mexicana en volibol de playa cayó en su primer encuentro, 15-11, ante las anfitrionas Natalie Cook y Kerri Pottharst

Pedro Díaz G. /Enviado

Sydney.-- El frío, pero sobre todo el viento helado, obliga a manos en las bolsas, chamarra, tiriteos. No les preocupa, a los australianos, y tanto lo disfrutan, que de todas partes se trasladan vía tren suburbano, auto o camión a esta especie de Venice Beach californiana.
Es duro el gesto de Tere Galindo cuando va por la pelota y no la alcanza.
Se asolean, porque, brilla el astro rey y es cierto, quema. Pero qué puedes hacer: extraño para ellos es mirarte temblar por este clima. Convertibles de lujo cruzan por decenas estas calles que superan lo común, lo ordinario de otros barrios.
Hilda Gaxiola se molesta, grita. Corrige. “Vamos, sí podemos”, no son tan superiores estas australianas.
La fotografía de un hombre de cabello largo y crespo es observada con atención por los paseantes: les pegaba a su esposa y a su hija. Las dejó muy mal y están hospitalizadas. Y los recursos con que cuentan son tan pocos, que la idea es cooperar con todo lo que se pueda. Si quiere, una moneda es suficiente. Si no, una pluma, o papel, o inclusive apenas el saber que nunca a nadie le vuelva a suceder esta tragedia.
Van arriba –3-2, las mexicanas. Enmudece la tribuna. Será apenas un instante. Sus rivales, en casa, poseen mayor velocidad, no se muestran tan erráticas. Nada mal se presentan quienes han jugado juntas apenas un año y ocho meses. Nada mal, disfrutan de estas horas.
En Bondi Beach se disputa, aunque no quieran, el volibol olímpico de playa.

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Estoy feliz porque hicimos nuestro mejor esfuerzo. Se perdió, es cierto. Pero agradezco a Dios el que me haya permitido estar en estas condiciones. Fallamos y sabemos qué fue: nuestro servicio. Me gustó saber que estamos fuertes, que llegó el día y lo pudimos resolver. Tanto tiempo me lo estuve imaginando y no, no estuvo tan terrible. Por las noches pensaba, yo solita en mi cuarto, qué nos esperaría: imaginé un público agresivo gritando todo el tiempo, sin darnos un descanso: hoscos, acaso hasta insultantes. Pensé que el peso de jugar con ellas, en Australia, influiría más y no fue cierto. Si me ves, estoy satisfecha, pero sé que puedo, podemos dar más aún. Ya liberamos ahora la tensión y eso es lo que de aquí podemos rescatar. Siemore he sido, y se lo digo a Hilda, luchona. Tenaz. Inquebrantable. Muy nerviosa te pones cuando juegas, pero aquí, tras el primer saque, sentí que algo bueno podíamos hacer. Si te fijaste, si seguiste con precisión el partido, iniciamos muy fuerte. En el séptimo punto fue sin duda lo mejor. No permitíamos que entrar a su ritmo, pero para el 8-6 a su favor, el árbitro tuvo una decisión importante en nuestra contra: marcó red, y hasta Hilda le reclamó. Lo importante es que nos sentimos sin tanta presión. Y ahora, vamos, contra todo lo previsto ante las chinas, que son tercer lugar en el mundo. Pero eso nos nos espanta: todo puede suceder. Se suponía que Portugal iba a perder, y ya ves...

* * * *
No son agresivos, los aficionados. Más lo es quizás el apoyo del público mexicano que no deja de gritar, de carcajearse, de insultar (uuulero... ulerooo, uleeero) al árbitro y que le pide a sus atletas un triunfo, cuando menos.
Lo merece esta pareja que ha trabajado poco más de un año y medio y que esta tarde llama gratamente la atención:
--Estas son las buenas –dijo alguien hace poco a Ivar Sisniega--. Es a ellas a quien debes, sin duda, apoyar.
Este martes, en apenas unas horas, deberán ajustar lo necesario para poder continuar en el torneo y regresar a Bondi Beach, este sitio en donde el lujo, hombres que maltratan, bañadores tendidos al sol, pequeñitos con la faz pintada de verde frente al mar, conviven, misteriosamente, con tanto visitante que enmudece por el frío y, qué ironía, no deja de temblar.

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