...O las emociones haciendo de las suyas bajo el puente

Monday, May 29, 2006


"¡Este tipo es una piedra...!"

Inicia con rapidez César Morales, pero en los fugaces segundos que dura su combate, se traza la estrategia. Más movilidad. No mimetizarse.

César Morales, en la categoría de 54 kilogramos, venció por 13-8 al ugandés Abdu Tebazalwa, en el Centro de Exhibiciones de una repleta, atascada Darling Harbour

Pedro Díaz G. /Enviado

Sydney.- La sala de exhibición es un espacio tan amplio que se convierte en el único en donde, a mitad de la Bahía Darling, se puede transitar. Rigidos controles de seguridad detectan hasta el mínimo metal para permitir el acceso y los guardias deben hacer, minuciosamente, exhaustivos controles, uno a uno, a cada visitante.

--....Mmmm, hebillas, reloj.

Es exagerada la revisión. Abrir las piernas, poner los brazos en cruz, y, tras el amable gesto de los férreos australianos, ingresar.

La sala tres no llena por completo cuando toca turno al mexicano.

Será el segundo combate de la sesión vespertina. Todo el equipo se apodera de los espacios para periodistas en esta sede, hoy no tan concurrida.

No se llena, en lugar, ni con periodistas ni con aficionados.

Ahí, al frente del grupo, Vicente Borrego Torres evoca:

--Casi todo este grupo vine trabajando desde juvenil. César llegó con nosotros a los 14 años. Y míralo, ahí está.

-Qué es lo más difícil, para un púgil amateur.

--Los grandes trechos que se abren con tantos años de entrenamiento. Es duro, pero pobres, se tienen que aguantar --dice, con tranquilidad, este hombre al que llaman polémico en el COM.

--¿Ha cambiado mucho el boxeo, desde entonces?

--Mucho, mucho, ahora los muchachos enfrentar altos grados de dificultad.

Aparece César, se persignan; susn compañeros atreven apenas unas frases de apoyo. La solemnidad que se vive en la sala es evidente. No hay estridencias como en el boxeo profesional.

Está por comenzar.

* * *

Se torna aún más férreo el ya marcado gesto de severidad en Francisco Bonilla Vázquez. Bajo lo espeso del bigote está la clave de esta noche.

Ha salido César combativo al primer asalto. Su rival, Abdu Tebazalwa, más alto, con mpas distancia; sin embargo, pretende contrarrestar su poca mivilidad caminando hacia atrás. Desde el inicio, apenas suena la campana, Morales muestra sus mejores armas: repite el largo golpe de derecha, los ganchos, y evita, muy veloz, con precisos movimientos de rolling, los ataques del ugandés.

Pero al termnar el primer asalto el recuento indica que, estratégicamente, el rival ha logrado su objetivo: mantiene a César a su ritmo, desvanece poco a poco ese avasallante, acaso hasta ansioso accionar.

Morales, sale con guardia derecha, ataca con combinaciones a rostro y uerpo.

Es el primer asalto --lo será todo el combate--, para el mexicano, al que no dejan de gritar sus compañeros. Domina el combate. Pero...

Es reprendido al llegar a su esquina.

Lo mira apenas Borrego Torres. Ha dejado en Bonilla la responsabilidad de esta primera intervención olímpica.

Bonilla:

--¡Este tipo es una piedra!, ¿no lo ves? No lo permitas. No dejes que te haga un camaleón. No desaproveches al rival. Está quedado...

De no mimetizarse. De eso trata el resto del combate. El ugandés, con mayor altura y potencia, es, sin embargo, presa fácil. Evita Bonilla, con los consejos, que su pupilo caiga en ese fenómeno del boxeo al que llaman espejarse: logra con un ritmo semilento dejar que los segundos transcurran sin que el mexicano marque un sólo punto.

Es para nadie este primer round: 2-2, indican los cartones de los jueces.

Sale menos presionado el mexicano. Tiene ya el secreto:

Es entonces cuando mejor se le ve: avasalla con golpes abajo, rápidos, vertiginosos. Muchos. Y entonces Tebazalwa lo resiente; intenta infructuosamente detener los envíos, tira golpes que el mexicano evade con movimientos de rolling. Pero no ataca el ugandés. Por el contrario, ahora César es quien conduce el combate. Avanza. No vacila. Y es entonces que sucede: un volado de derecha se impacta en pleno rostro del africano, ante el deliriom ya, de varias decenas de mexicanos.

Lo sabe, lo festeja.

Pero aún falta...

--Ya ves, ¿qué diferencia?, es gesto más amable el que encuentra en su rincón.

* * *

Estamos listos para la guerra. Traigo, ya lo verás, qué bueno, a un equipito muy completo. ¿Te imaginas?, tantos años... Si empezaron casi desde niños, todos juntos. Y se llevan muy bien, gracias a Dios. César es un chico muy carismático que nos llegó desde el estado de México y tiene una serie de combinaciones muy bonitas. Seis años llevamos entrenando y conviviendo, y, lo mejor, es que cuando pelean entre los mismos del equipo, cuando se requiere entrenamiento sobre el ring, se prenden. Se dan duro. Y se enojan, por supuesto. Pero nunca vienen a quejarse, Borrego, se ensañó aquel, ni nada por el estilo. Ellos están concientes de que en el cuadrilátero no hay amigos, pero fuera de él son chavos a todo dar. Son muy listos. A veces siento que se cansan, pero qué le vamos a hacer. El boxeo actual requiere de mucha técnica, de muchas estrategias. Debes saber todo, avanzarm retroceder. No permitir que el contrario tome el control de las acciones. De lo que se trata es de imponer estilo, de salir a ganar. Ya vermos cómo nos va ahora, pero este trinfo era importante: sube la moral de los demás. Ya estamos aquí, y hasta dónde vamos a llegar, no lo sabemos. Venimos, por supuesto, por el oro.

* * *

Quise ir siempre al frente y demostrar, sobre todo, que venimos preparados. POr ello siempre estuve al frente, castigando a mi adversario. Que no, no era difícil, se alentó, y aunque estuviera más grandote, si no lo iba a cargar... En ese tercer asalro estuve a punto de mandarlo a la lona. Pero resistió bien el gancho cortito de derecha que se estrelló en pleno mentón. ¡Ojalá caiga!, pensé, pero n o pudo ser. Ni modo, hubiese sido espectacular. Había que enseñar que es lo que traemos. Pude atacar abajo por su guardia alta, pude moverme pues siempre fui más veloz. Pude ganar porque así lo quise y ahora este triunfo lo dedico a mis compañeros. ¿Nerviosos?, qué va...

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